Derechos Humanos en un
mundo digital e interconectado

Santiago Sainz , asesor de seguridad digital y
delegado territorial en Aragón (España) de la
Fundación Internacional de Derechos Humanos

Santiago Sainz CaparrosoQue internet se ha convertido en el principal campo de batalla del siglo XXI no es ninguna novedad, el debate ideológico y de relatos son la parte visible de una autentica guerra por fascículos que las principales potencias del planeta llevan librando ya unos cuantos lustros.

Son muchos los gobiernos y políticos que de forma incipiente promueven el control del ciberespacio en una compartimentación estatal, con grandes limitaciones y con regulaciones atroces del contenido visible desde sus territorios, algo que cada vez goza de más apoyos en occidente. Esta limitación masiva de contenidos no solo entra en conflicto con el derecho a difundir la información sin limitaciones y a la verdad, si no que se ampara en una serie de ambigüedades para tratar de justificar con el socorrido argumento de la información falsa la censura implacable impuesta por algoritmos “imperfectos” y que presentan “errores” cuanto menos dudosos, que siempre benefician los intereses de determinadas corporaciones y naciones.

Son muchos los que han aprovechado la naturaleza global de internet, sobre todo en sus orígenes, para compartir información, conocimientos, experiencias y vivencias con personas de todo el planeta, sin control estatal y sin filtros, algo que ha enriquecido a la humanidad de una forma sin precedentes, pero que automáticamente ha sido atacado desde los gobiernos y medios aprovechando los abusos que algunas personas han hecho de esta nueva capacidad global de interconexión, algo que en muchos casos ha creado la sensación prefabricada de que internet es un lugar hostil y del que nada bueno puede salir, algo, en definitiva, que debe ser regulado para salvaguardar una suerte de seguridad digital, que nadie sabe exactamente muy bien como ejecutar.

El Hacktivismo y los Social Justice Warriors obviamente no están, o mejor dicho, estamos, por la labor de que se limite uno de los pocos espacios libres, de intercambio de información y conocimiento que existen en el planeta. Un espacio que nos permite formarnos y avanzar casi ya como una civilización unida, interconectada e informada.

Internet nos ha dado ojos en cada esquina, cualquiera con un smartphone en su bolsillo puede denunciar un abuso o una situación de vulneración de Derechos Humanos en casi cualquier parte del planeta, que automáticamente será difundida a todo el planeta, algo que pone absolutamente nerviosos a los tiranos (democráticamente elegidos o no) de todo el planeta, y les empuja a limitar, de cualquier forma posible y a su alcance, la difusión de dicha información.

Es vital para todos que se ejecute y promueva lo hablado durante el 32° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, mediante la Resolución A/RES/70/1, que reconoce la importancia de las tecnologías de la información y las comunicaciones, en la protección y promoción de los derechos humanos y las libertades fundamentales, por ello, debe protegerse de forma activa e internacional el acceso a internet y a las principales redes de difusión y acceso a la información digital, así como garantizar una navegación anónima y sin limitaciones de fronteras, algo, que de no hacerse por parte de los estados debería ser sancionado por las autoridades internacionales, al igual que cualquier vulneración de los Derechos Humanos.